Cuando tarde parece nunca

Un Parkinson repentino se había adueñado de la firmeza de sus manos. Aquellas que con tanta fuerza y cerrazón habían estado encadenadas tres semanas antes a los barrotes de la ventana de su casa, delante de la indolente cara de Don Gregorio y su ejecución hipotecaria. Ahora temblaban por la incertidumbre y la rabia de no saber cómo hacer frente a lo que se le comunicaba en esa misiva demorada[…]Los ojos de Ramón se llenaron de rabia, y resentimiento, y pena. Hilos de dolor recorrieron sus mejillas y gotearon sobre el retrato de su esposa. Sonó su móvil, el rostro de su hijo Manuel en la pantalla enmudeció sus lágrimas[…] Continúa en el enlace

LLamas de Surf

Salió de las aguas para recoger su toalla empapada de arena . Mantuvo la mirada fija sobre aquel malvarrosa celestial que acompaña al sol, mientras recogía y secaba su pelo con el trapo de felpa. Respiró tan profundo que el rugido de la última ola rompiendo en la orilla se incrustó en su pecho.(…) Todos los atardeceres, desde que partió, Emma se introducía en las fauces salinas de aquella playa en busca del único consuelo que aún le quedaba para tanta soledad.