Sueños fatuos

Me introduje en la bañera muy despacio, como queriendo acariciar el agua con cada centímetro de mi piel y que aquel líquido oleico sal marinado hiciese lo recíproco conmigo. Desde el pequeño cuadro de mando que había en el perfil derecho del jacuzzi pude conectar el hilo musical, elegí Sade y su Paradise, porque, no podía negarlo, aquello era el mismo paraíso.