Fiel compañía

Colocó la cabeza entre sus manos y comenzó a tararearle la canción que la calmaba en la primeras noches de cachorro, cuando no dejaba de aullar llamando a su madre, hasta que ella ocupó ese lugar. Sonrió, volvió a sonreir al recordar aquellas veladas de biberones intentando que aquella miniatura saliera adelante , sonrío al recordar el primer cojín destrozado por la desazón de los nuevos dientes, o el agujero en la pared las primeras veces que se quedó sola