Yo encontré mi Diana

pintandoCuánto voy a echar de menos esas magnificas conversaciones en las que la velocidad de las palabras saliendo por tu boca es casi tan espectacular como  las ideas y reflexiones que en ellas encierras. O los gestos de tus largos y espigados brazos acompasando el ritmo de las sentencias que escapan involuntariamente de ese cerebro tan cultivado. Y es que nadie que te conozca ha podido quedar indiferente a esa gracia tuya para expresar las anécdotas de tu vida o del mundo en general.

Me parto con esas metáforas tan elocuentes,  símiles sin parangón, escenas hiperbólicamente ingeniosas que consiguen una sonrisa hasta de los muertos en vida, y hacen evidente el magnetismo que desprendes por los cuatro costados. Estoy segura de que si Woody Allen o Almudena Grandes tuvieran la suerte de conocerte, su obra habría alcanzado ya el Premio Nobel de las artes. O la historia de Brigette Jones se hubiera quedado en las estanterías de cualquier librería, pues tú habrías sido el Best Seller.

Naturalmente que eres tú, de quién sino podría hablar con tanta claridad, emoción y certeza? Nos hemos acompañado mucho durante estos años. Se me va a hacer muy difícil tantas y tantas cosas, que desde luego, no pienso enumerar.

Porque este post es un homenaje, mi homenaje una de las personas que más me ha hecho reír hasta creer partirme en dos por su irónica visión del mundo y de su vida, con la que he compartido momentos tan personales como emocionantes, la que no se pierde un cumpleaños de estos hijos nuestros aunque el cielo se nos haya puesto en contra. Si tú , aquella que recibió  uno de los pocos sermones que he pronunciado en mi vida profesional, aquel día que equivocasteis el turno, siendo el error de otro. Lo siento cielo, cuantas veces me arrepentiré de ello. Tan desgarbada como pasional,  padeces este mundo desde lo más profundo de tu ser. Y te resientes de haber sido de las primeras mujeres de nuestra generación en descubrir que esta jodida realidad laboral no está preparada para nosotras, aún no.

Cierto es que estarás cerca pese al destierro, y no quiero que nada cambie, o casi nada. Que pueda seguir contándote que mi mayor es un desastre en los exámenes, pobrecito mío, y tú me repitas con ese acento andaluz heredado “pero es tan bonito, nena” . Que sigamos despellejando a nuestros maridos como la mejor terapia gratuita para mantener la buena salud en nuestros matrimonios. Que nos reinventemos  tantas veces como el futuro nos ponga a prueba, porque nos sobra ingenio y ganas de comernos el mundo. Que mi editora particular me acompañe y me aliente, en todas aquellas estupideces que se me ocurren y voy dejando colgadas en este blog, ya tu sabes. Que continuemos compartiendo esta mirada sarcástica  e irónica del mundo, para continuar riéndonos a carcajadas hasta de nuestra propia sombra, pues estamos rodeados de enajenados que no hacen más que tartamudear cuando piensan. Vamos a seguir pintando la vida de colores, como las niñas tiñen con tiza los adoquines del parque donde nuestros hijos juegan.

En esta puta comedia me ha tocado despedirme ya de demasiadas personas , algunas se encuentran lejos, y a veces nos acercamos, y otras más allá del infinito, donde no se puede llegar desde aquí, ya me entiendes.

Y de ti, de ti no pienso hacerlo jamás, nena.

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