El loco del arco iris

El loco del arco iris

Llegó a tiempo para colgar su bandera en la fachada, justa de tiempo, pero suficiente para salvaguardar el único lugar emblemático de aquel loco hacedor de prodigios arquitectónicos, de escultura o pintura que jamás hubiera podido crear en otro momento de la historia. Pequeños detalles multicolor decoraban la escalinata central, reflejando el haz de luz colados desde el sol. La escena de la humanidad corriendo atropellada por el miedo coronaba una cornisa del mismo color […]

Una croqueta por un te….quiero

-¿Y cuántas veces se puede decir, mamá, cuántas?

-No se Mario cariño, unas pocas, las que tú quieras . ¿Tu quieres decirlo?

-Sí, me gusta decirlo. Se me sale solo mamá. Por eso quiero saber si puedo decirlo siempre que se me sale.[….continua en el enlace]

El tiempo en el camino

He venido a esperarte, como todos los viernes. He comprado una bolsa de castañas asadas, como siempre en otoño. He traído la manta de cuadros rojos para calentar nuestro regazo mientras el sol se despide hasta mañana. Tenía muchas ganas de coger tus manos sobre las mías, y repasar los pliegues de ese terciopelo nácar que dibujan tus nudillos. Había soñado con volver a acurrucarme en tu cuello y adormilarme con el perfume que ondula […]

No todos miran al sol

  El aliento no la faltaba , la había abandonado sin más. Acaricio el otro lado de la cama. La profunda ausencia que desgarraba su pecho arqueaba más cada día su espalda. El dolor en los gemelos de sus piernas era cansino, irreverente con su obligación de continuar. Para Magda no había otra opción, no podía elegir, cualquier decisión distinta no seria la correcta . En el preciso instante que retiró el edredón para salir del […]

Liturgias de vida

[…] No pude por más que salir de allí corriendo hacia el baño y vomitar todo aquel jugo venenoso que me subía desde el estómago e incendiaba mi garganta.

Manuel insistía en aprovechar nuestra juventud para formar nuestra propia familia, disfrutar con salud de la crianza de nuestros pequeños, descubrir juntos el mundo mientras aun tuviésemos inquietud por conocerlo y mostrárselo a ellos. Ahora no Manuel, no es el momento, le repetía yo, noche tras noche, mientras el portátil cubría mi vientre y cerraba la última presentación en ppt para la siguiente reunión de la directora con el CEO. Y Manuel decidió que necesitaba una familia que yo no estaba dispuesta a concederle en aquel momento, y se marchó con su maleta medio vacía y la cara llena de lágrimas escurriendo por sus mejillas, y su cabeza miraba hacia el suelo negando mi absoluta locura. Volvió a por el resto de sus cosas, no sé cuando, jamás me volví a cruzar con él. Ni una llamada más, ni un mensaje, ni un correo electrónico. Nada.[…]